Por Jesús Rivera
- Reciben llamadas, mensajes y correos con ofertas de créditos; algunos son presionados para entregar información bajo el argumento de que podrían perder su pensión
Adultos mayores que prefirieron no ser identificados, por el riesgo que pudieran correr, y que están recién pensionados denunciaron ante la redacción de sdsnoticias.com una intensa campaña de llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos en la que desconocidos les ofrecen créditos relacionados con su jubilación y, en algunos casos, les solicitan información personal bajo el argumento de que, de no proporcionarla, podrían perder su pensión.
Los afectados aseguran que el acoso comienza prácticamente desde las primeras horas del día. Las llamadas telefónicas son constantes y sus bandejas de correo electrónico se saturan con promociones de créditos y otros servicios financieros.
“No nos dejan de molestar, ni a mi esposa ni a mí. Todo el día suena el celular y nos hostigan”, relató uno de los afectados.
Los jubilados consideran que sus datos personales podrían estar siendo compartidos o utilizados de manera indebida, debido a que las llamadas comenzaron poco después de que recibieron sus recursos de ahorro y comenzaron a cobrar su pensión.
Uno de ellos aseguró que mantiene especial cuidado con la información que proporciona a terceros.
“Yo, a nadie le he dado mi número ni mis datos desde hace mucho. Siempre me fijo muy bien a quién se los doy”, señaló.
Una llamada que no pudo explicar de dónde obtuvo los datos
Durante una de las llamadas, realizada mientras este medio se encontraba presente, una supuesta representante de una empresa ofreció un crédito al jubilado. Al ser cuestionada sobre el origen de los datos personales y la razón por la que conocían su condición de jubilado, la operadora no pudo proporcionar una explicación concreta.
—“Le estamos llamando para hacerle una oferta de crédito por su jubilación”, señaló una voz femenina.
—¿De dónde obtuvo mis datos?, ¿por qué sabe mi nombre?
—“Déjeme ver… son llamadas aleatorias, no teníamos su número”.
—Entonces, ¿por qué saben que soy jubilado?
—“Lo suponemos”.
—¿Por qué?
—“Le repito, son llamadas aleatorias que nos manda el sistema”.
—Oiga, también es ilegal estar llamando para hostigar.
El intercambio generó preocupación entre los afectados, quienes cuestionan cómo empresas dedicadas a la colocación de créditos pueden conocer información relacionada con su reciente jubilación.
Alertan sobre personas que ofrecen créditos afuera de oficinas del IMSS
Los denunciantes también señalaron que durante el proceso para obtener su pensión observaron a personas que, tanto al interior como al exterior de instalaciones del IMSS, repartían volantes y ofrecían diversos productos financieros.
De acuerdo con los testimonios, algunas de estas personas pretendieron conocer incluso el monto con el que serían pensionados, además de solicitar datos personales para ofrecer créditos en efectivo, financiamiento para vivienda, viajes, medicamentos, aparatos ortopédicos y sillas de ruedas.
Los adultos mayores consideran que esta situación representa un riesgo particularmente grave para quienes, por su edad o falta de experiencia en este tipo de operaciones, pueden tener dificultades para distinguir entre personal autorizado y particulares que buscan obtener información personal o comprometer sus recursos.
Por ello, solicitaron al IMSS, a las empresas administradoras de fondos para el retiro y a las autoridades de seguridad pública investigar el origen de estas prácticas y reforzar las medidas para proteger los datos personales de quienes realizan sus trámites de jubilación.
También pidieron impedir que personas ajenas a las instituciones operen dentro o en las inmediaciones de sus instalaciones con el propósito de captar a los nuevos pensionados.
“He visto personas mayores de 70 años prestándole atención a estos vivales y que les están dando sus datos, con engaños”, indicó José Luis “N”, uno de los entrevistados.
Los afectados hicieron un llamado a los adultos mayores a no proporcionar números de cuenta, contraseñas, identificaciones, datos de pensión, información bancaria o cualquier otro dato personal a desconocidos que los contacten por teléfono, correo electrónico o mensajes, y a verificar directamente con la institución correspondiente cualquier trámite u oferta relacionada con su pensión.