El coordinador estatal de los Comités para la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, Santiago Nieto, condenó las expresiones contra Ginna Guzmán y señaló a Antonio Zapata y Guillermo Vega por presuntas agresiones contra la legisladora.
Las expresiones misóginas y los ataques contra las mujeres en el ejercicio del servicio público deben tener consecuencias. Así lo advirtió Santiago Nieto Castillo durante el foro “Calladita no me veo más bonita”, donde se alzó la voz contra la violencia política de género y se señalaron presuntas agresiones de los actores políticos Antonio Zapata y Guillermo Vega contra la diputada local Ginna Guzmán.
Durante el encuentro, el caso fue expuesto como una muestra de discriminación e invisibilización de las mujeres en los espacios de poder, donde las expresiones que buscan desacreditar su participación política reproducen estereotipos que, señalaron los participantes, son incompatibles con la igualdad y los principios democráticos.
«Por eso, la presidenta plantea la igualdad sustantiva y una vida libre de violencia, de violencia económica, de violencia patrimonial, de violencia sexual, de violencia física, de violencia psicológica (…) me queda claro ese sentimiento de temor, de amenaza de vulnerabilidad, de que venga aquí al Congreso (…) y que pueda ser ofendida por estos neandertales que hoy le dicen que calladita se ve más bonita», indicó el coordinador estatal de los Comités para la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional.
Al tomar la palabra, Nieto Castillo reconoció el trabajo de Ginna Guzmán, cuando estuvo al frente de la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de Querétaro y condenó el uso de frases que, aunque se han normalizado socialmente, perpetúan la violencia contra las mujeres, como «calladita te ves más bonita».
El pronunciamiento puso el foco en las consecuencias de este tipo de conductas en el ejercicio de las responsabilidades públicas: las mujeres tienen derecho a participar en los debates legislativos, expresar sus posiciones y desempeñar sus funciones sin ser objeto de descalificaciones por razón de género. La violencia, se subrayó, no se limita a las agresiones físicas; también puede manifestarse mediante ataques psicológicos, económicos, patrimoniales y sexuales.
Por su parte, la diputada Gina Guzmán denunció que estas expresiones buscan reducir la participación de las mujeres a una presencia meramente decorativa dentro de las instituciones y advirtió que la violencia se sostiene también mediante prácticas y discursos que se reproducen en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
«Unos diputados que nos ponen en un nivel de adorno (…) porque creen que porque somos mujeres no podemos entrar al debate, violando así nuestros derechos como diputada y como personas. Y estas frases apoyadas por todo un sistema y por otros hombres que nos han venido violentando en la casa, en la calle o en los centros de trabajo», indicó la legisladora Gina Guzmán.
Finalmente, se advirtió que se recurrirá a las instancias legales correspondientes para que los hechos denunciados sean revisados y se determinen las responsabilidades que procedan. El mensaje central del foro fue que ninguna mujer debe ser silenciada, menospreciada o intimidada por ejercer un cargo público, y que las denuncias de violencia política de género deben recibir atención institucional y jurídica.